
Fuente
Diario de Chihuahua.
Lourdes Díaz.
Chihuahua, Chih.- Muchos niños están llegando a la mayoría de edad en los albergues, sin que alguien o alguna familia los haya adoptado, Celso López García es uno de ellos.
Tras la muerte de su padre, a los 5 años fue ingresado al albergue “El Porvenir del Estudiante” en esta ciudad; su madre murió en el parto y no hubo quién la atendiera.
Originario de una pequeña comunidad del municipio de Guachochi que ya ni conoce, Celso lleva 17 años viviendo en ese lugar donde le dieron techo, comida, cuidados, estudios hasta el nivel medio superior, y del que dice, se siente querido por los encargados del albergue, el matrimonio compuesto por Deiby Socorro Castillo Montes y José Luis Gardea.
En el estado de Chihuahua el 80 por ciento de los matrimonios que buscan adoptar condicionan que el menor sea mestizo, pero el 90 por ciento de los candidatos a dar en adopción pertenecen a la etnia rarámuri, dio a conocer Silvia Manuela Vázquez Lazcano, procuradora de Asistencia Jurídica y Social del Sistema para el Desarrollo Integral de la Famila (DIF).
Señaló que existe una lista de espera de 170 matrimonios que aspiran especialmente adoptar bebés o recién nacidos, pero los niños en condición de orfandad que cumplen los requisitos para ser entregados a una nueva familia son en su mayoría mayores a los 9 años.
La edad y la raza, fueron los factores que incidieron en la vida de Celso.
Hoy, a sus 22 años, trabaja como albañil y ayuda al matrimonio con niños y jóvenes que ingresan al albergue. Aquí le ha tocado ver y ser parte de historias de éxito… pero también de tragedias.
Hermanos ‘desparramados’
Un caso similar es el de Moisés Vásquez, actualmente de 19 años, originario de Casas Grandes, quien tras quedarse huérfano de madre y siendo el cuarto de siete hermanos, se sentía presionado por las complicaciones que su padre tenía para mantener a la familia.
Por ello terminó viviendo en las calles hasta el día en que lo recogió el DIF y terminó en este albergue.
Su padre murió al poco tiempo y sus hermanos, dice, “se desparramaron, unos se fueron a Mazatlán y otros a Estados Unidos, uno de ellos se quedó en Casas Grandes y ahora se hace cargo de mis otros tres hermanos menores. Viven muy mal, con muchas carencias, pero están bien”.
Este joven, de ojos verdes grandes y rostro alegre, estudia para profesor en la Normal Superior del Estado, “ahora quiero terminar mi carrera, comprar una casa, un carro y después casarme y formar una familia, quiero tener hijos”, comentó.
Deiby Socorro Castillo Montes, quien desde hace 18 años recibe niños huérfanos o en condición de maltrato, dio cobijo a Celso y a Moisés.
Ella considera que las políticas del DIF para dar niños en adopción, son demasiado estrictas y cierran la posibilidad a muchos niños que podrían ser adoptados.
De acuerdo a la Procuraduría, en los últimos cuatro años y medio se han reintegrado con algún familiar cercano a 4 mil 67 menores y se han dado en adopción a 214 niños a matrimonios de familias mexicanas y a 12 que fueron a adoptados por matrimonios de extranjeros.
La institución privilegia la figura legal de la paternidad por acogimiento, en la que los niños maltratados por sus propios padres, pueden ser tutelados por cualquier otro familiar que los reclame y esté en condiciones de ver por ellos.
Respecto a ello, Castillo Montes señala: “Aquí vienen muchos matrimonios a preguntarnos, personas de bien que están en condiciones de brindarles un hogar a los niños, pero nosotros no podemos hacer nada, yo creo que es un error que reintegren a niños maltratados por su propia familia, a su familia biológica, los padres no en condiciones de atender a sus propios hijos, por eso los maltratan, y siento que el DIF fuerza la situación y se los regresa, los niños van a un ambiente inadecuado con su propia familia, es mejor encontrarles una nueva familia”.
viernes, 24 de abril de 2015
Se hace adultos esperando ser adoptados.
jueves, 2 de octubre de 2014
Albergue Lirio de los Valles en Chihuahua.
Nota de "El Diario de Chihuahua"
Guachochi— La historia de Carlos, de 9 años, estuvo rodeada de tragedia y dolor, hasta que lo encontraron drogado, desnutrido y solo en un basurero. En ese momento su vida cambió ya que lo llevaron a su nuevo hogar en el albergue Lirio de los Valles II, extensión Guachochi. Desde ese acontecimiento ha pasado ya un año y medio.
Lupita tiene 6 años, también vive en esta casa hogar. Cuando se le cuestiona si ahora le gusta ir la escuela, tiene amigas, la cuidan o la quieren, sincera contesta que su alegría radica en que “tengo mucha comida todos los días”.
Además de Carlos y Lupita hay otros 26 niños con historias qué contar en la casa hogar Lirio de los Valles II, quienes hoy están felices estrenando casa.
El pasado viernes la Fundación del Empresariado Chihuahuense (Fechac) inauguró las nuevas instalaciones que contaron con una inversión de 3 millones 936 mil 359 pesos.
En el evento se dieron cita Servando Portillo Díaz, secretario de Desarrollo Social; el presidente municipal de Guachochi, José Leobardo Acosta; la diputada del Distrito 21, Mayra Díaz; el presidente de la Fechac, Héctor Jurado Sánchez; y los fundadores de la casa hogar Lirio de los Valles II, extensión Guachochi, Eduardo y Rosa Salo.
Después de presentar a los invitados especiales se proyectó un video sobre la labor de papá Eduardo y mamá Rosa, como les llaman los niños, que suman ya casi las dos décadas y que han cambiado la vida de cientos de niños chihuahuenses. En el video se dieron a conocer testimonios e historias de éxito.
Acosta agradeció a la Fechac los apoyos destinados a los niños de Guachochi. “En este día tan especial felicito a todos los involucrados por este gran interés, sé que han batallado y que han sido insistentes para lograrlo y sacar adelante a estos pequeños”.
Jurado Sánchez explicó que “de acuerdo con datos proporcionados por Aldeas Infantiles SOS, en nuestro país habría más de un millón de niños, niñas y jóvenes huérfanos y sólo 682 orfanatos registrados”.
Personas como Rosa y Eduardo Salo e instituciones como Lirio de los Valles están decididos a generar oportunidades para niños en condición de abandono y además de su casa hogar en el municipio de Aldama y casi 20 años de esfuerzo, se extendieron a una región también vulnerable, a la Sierra Tarahumara, en Guachochi, enfatizó el presidente de la Fechac.
“Proyectos como éste nos llenan de inspiración para continuar trabajando de forma comprometida y crear con el apoyo de los más de 32 mil empresarios que aportan recursos a la Fechac, mejores oportunidades para el desarrollo humano y social de los niños y jóvenes de la zona serrana”, comentó.
Servando Portillo comentó que es importante que los niños rarámuris además de aprender y fortalecer sus valores no olviden su lengua y tampoco el lugar de donde vienen, ya que es algo de lo que siempre deben sentirse orgullosos.
La encargada de esta casa hogar es Nohema Zamarrón Muñoz, quien creció en el Lirio de los Valle II en Aldama. Hoy es chef y está lista para compartir con los niños lo mucho que recibió durante su niñez en este hogar.
Este lugar tiene capacidad hasta para 60 niños y hasta el momento albergan 28 menores.
Rosa concluyó que “cuando llegó Carlitos tenían que servirle dos platos llenos de comida porque gritaba mucho, creía que la comida se iba a acabar; ya no lo hace porque sabe que tendrá sus alimentos todos los días, poco a poco se adaptó y va superando los tristes recuerdos”.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Paulina, una adopción diferente.
Diario de Chihuahua.
http://eldiariodechihuahua.mx/notas.php?seccion=Ciudad&f=2014/09/15&id=fc296e31ac4a85be603a8799b08ff975
Chihuahua, Chih.- Paulina tiene una de las sonrisas más contagiosas, de ésas que transmiten alegría e irradian felicidad.
Tenía sólo dos años de edad cuando llamó “papá” a una persona totalmente ajena a su vida; un hombre al que vio por primera vez en la casa hogar en la que ella vivía tras sufrir el abandono de sus padres biológicos en un poblado de la sierra.
Hoy, a los 7 años, vive en Florida, Estados Unidos. Es la hija menor de la familia Tooley conformada por sus padres Joel y Pamela, y sus hermanos Allison, Hanika y Nicolás, junto a quienes se desarrolla de manera plena como se merece cualquier niño.
La pequeña de origen rarámuri nació sin el antebrazo y mano derecha derivado de una malformación congénita, pero su discapacidad no desalentó a la familia extranjera que al conocerla decidió adoptarla.
En Chihuahua, la gran mayoría de niños en situaciones similares en albergues no han corrido con la misma suerte y esperan por la adopción.
Liberados jurídicamente y listos para ser adoptados, se encuentran 144 menores considerados como “niños de difícil colocación”, clasificación en la que se agrupa a aquéllos que padecen algún tipo de discapacidad, enfermedad incurable, pertenecen a una etnia indígena, tienen más de 7 años, o son parte de un grupo de más de dos hermanos.
En la lucha por encontrarles un hogar, el DIF estatal sensibiliza a las parejas y familias que desean adoptar para que tomen en cuenta a estos niños, adolescentes y jóvenes, pero existen más de 127 solicitudes de adopción, tramitadas por parejas que buscan un niño sano, mestizo y menor de 4 años. Es un perfil del que carecen todos los menores que están bajo la tutela del DIF y a la espera de ser adoptados, pero son pocos los que consideran esta opción.
“Cada uno de estos niños, adolescentes y jóvenes desean ser adoptados, pero nosotros siempre somos respetuosos de las decisiones y preferencias de los papás solicitantes. Todas aquellas parejas y familias que deseen adoptar deben reflexionar que, en su mayoría, nuestros niños y jóvenes traen al menos una problemática, que puede ser desde psicológica, de conducta y emocional, hasta problemas serios como las enfermedades y discapacidades severas”, señala la procuradora de Asistencia Jurídica y Social del Sistema DIF Chihuahua, Silvia Manuela Vázquez Lazcano.
De los más de 140 niños, 32 presentan algún tipo de discapacidad y son de origen indígena. Las discapacidades comprenden malformaciones congénitas y provocadas, entre ellas quemaduras de tercer grado y cegueras.
Las enfermedades de algunos de estos menores son de tipo neurológico como parálisis cerebral e hiperactividad e incluso cáncer.
Vázquez Lazcano explicó que la mayoría de los niños en adopción que presentan capacidades diferentes son rarámuris porque, como parte de los usos y costumbres, los padres tienden a regalar o abandonar a los niños que nacen con algún tipo de discapacidad, malformación o problema de salud.
La adopción de los menores se complica, ya que la mayoría de las parejas interesadas en adoptar esperan encontrar un menor sano que no rebase los 4 años y que no tenga orígenes en alguna etnia indígena.
“Ese tipo de niños suelen ser muy escasos y actualmente no contamos con ninguno”, sentenció la funcionaria.
El caso de los grupos de hermanos también es delicado, hay un marcado desinterés en adoptarlos.
“Cuando existe ese vínculo familiar bajo ninguna circunstancia los separamos, ya que se les afectaría de manera grave emocional y psicológicamente hablando, por eso se busca que sean adoptados juntos, y sin importar su condición no los separamos, por ello son de los casos más difíciles”, mencionó la procuradora.
Los hermanos que han logrado encontrar un hogar se unieron a familias extranjeras, las cuales manifiestan una mayor apertura en preferencias de adopción en materia de menores de difícil colocación.
Actualmente, existen 127 solicitudes, todas ellas en busca de un menor de “fácil colocación”; sin embargo, en lo que va de la actual administración se han adoptado 10 menores con discapacidad.
Hay quienes llegan a la mayoría de edad sin haber encontrado una familia adoptiva y con un futuro incierto.
ADOPCIÓN INTERNACIONAL, ALTERNATIVA PARA ENCONTRAR UN HOGAR
Sin importar la edad o condición física, detrás de cada niño que espera ser adoptado hay una historia cruda y dolorosa que es necesario subsanar.
En Juárez, la casa hogar Ojos de Dios alberga a menores en su mayoría con alguna enfermedad incurable o discapacidad.
Patricia Silis, responsable del centro, reconoce que para algunas personas la adopción se les presenta como una alternativa para realizarse como padres y no como una opción para ofrecer un mejor nivel de vida a un menor en desamparo.
La asociación, que surgió en el 2002, ha concretado 12 adopciones de niños con discapacidad, tres de ellas de carácter internacional. Paulina pertenecía a esa casa hogar.
Ante el DIF los países de donde más se reciben solicitudes de adopción son Estados Unidos y España. La familia Tooley, que acogió a Paulina, inició los trámites en el año 2009, pero el proceso se prolongó durante más de cuatro años debido a que se implementó en México el Convenio de La Haya que protege a los niños contra los riesgos de adopciones internacionales ilegales, irregulares, prematuras o mal gestionadas.
El convenio opera a través de un sistema de agencias autorizadas y pretende garantizar que los casos internacionales se realicen bajo el interés superior del menor y respetando sus derechos fundamentales, así como prevenir la sustracción, la venta o el tráfico de éstos.
“Los extranjeros que deseen adoptar en México deben pagar una cantidad que oscila entre los 20 mil y 40 mil dólares a estas agencias autorizadas de adopciones extranjeras”, refiere Silis.
Respecto a estos protocolos, la procuradora Silvia Vázquez manifiesta su total aprobación.
“Chihuahua llegó a ser el número uno del país en adopciones internacionales. Desde el año 2012 trabajamos con estos nuevos lineamientos. Nos han juzgado y reclamado acerca del por qué somos tan requisitorios para dar niños en adopción, entonces les explicamos que se trata de vidas lo que estamos dando; es muy delicado, pues es necesario asegurarnos no sólo con una certeza jurídica, sino también emocional para el menor. Además, las adopciones internacionales no son sencillas, ya que en algunos casos los interesados no hablan el idioma del adoptivo”, señala.
La solvencia económica es también en ocasiones una barrera en la adopción de estos menores.
“Atender las necesidades básicas de un niño con discapacidad o delicado de salud cuesta entre 22 mil y 25 mil pesos mensuales”, menciona la coordinadora de Ojos de Dios; sin embargo, advierte, con voluntad cualquier obstáculo es salvable.
“Los papás de Paulina no son gente adinerada, ellos tuvieron que darse a la tarea de reunir los fondos para poder llevar a cabo el primer requisito del proceso de adopción internacional”, contó Patricia Silis.
Fue hasta el año pasado que los Tooley lograron su meta y les fue otorgada la potestad de la pequeña.
Paulina fue el primer menor en el estado de Chihuahua en ser adoptado bajo los esquemas que establecen los nuevos protocolos.

HOGARES DE ACOGIMIENTO, UNA SEGUNDA OPCIÓN
En materia de adopción el DIF trabaja con nuevos objetivos y alternativas. Se trata de las Familias de Acogimiento, que consiste en reintegrar a los menores a sus familias de origen en lugar de darlos en adopción.
“En este momento cuando tenemos frente a nosotros el caso de una persona que desea dejar un niño en adopción de manera inmediata nos damos a la tarea de buscar a los familiares cercanos del menor como: abuelos y tíos directos o algún integrante de la familia de origen, por tratarse de la mejor opción para que el niño se desarrolle. Si agotado todo eso vemos que nadie se puede hacer cargo de él, sólo entonces establecemos un caso de adopción”, refirió la procuradora.
Durante el tiempo transcurrido por la presente administración del DIF estatal se ha logrado reintegrar a 3 mil 395 menores a sus familias.
En el estado existen 168 albergues públicos o privados para menores, la Procuraduría de Asistencia Jurídica y Social del Sistema únicamente trabaja con menos de 20.
Existen 5 mil 349 niños en casas hogares, incluidos los menores en albergues de apoyo, quienes cuentan con sus familiares que por diversos motivos no pueden hacerse cargo de ellos de manera semanal o durante ciertos lapsos de tiempo, por ejemplo aquéllos provenientes de la sierra y que se trasladan a alguna ciudad para estudiar.
Bajo la tutela del DIF son 739 niños distribuidos por todo el territorio estatal.
CUANDO LA ADOPCIÓN NO LLEGA
Al llegar a la mayoría de edad, sin ser adoptados, a los jóvenes se les da la alternativa de abandonar el albergue en el cual vivieron.
Sin embargo, por pasar toda su vida en esas casas hogares terminan desarrollando fuertes lazos afectivos con quienes cuidaron de ellos, y optan por quedarse.
Estos hogares en su mayoría se dan a la tarea de enseñarles un oficio para que llegada la madurez, los jóvenes puedan independizarse económicamente. Algunas casas recurren a la figura de apadrinamiento para ayudarlos a que cursen estudios de nivel superior.
Para los niños con discapacidad es diferente.
“Cuando padecen de alguna enfermedad o discapacidad severa, el Gobierno asume su tutela por tiempo indefinido y son trasladados a los diferentes albergues y centros de atención con los cuales el DIF mantiene convenios. Dependiendo del estado de salud y el padecimiento es que se determina su destino, ya que algunos requieren de mayores atenciones, medicamentos y cuidados”, explicó la procuradora.
YO TENGO UNA MANO PEQUEÑA
Paulina manifiesta gran seguridad consigo misma, pero eso no la exenta de miradas discriminatorias e interrogantes.
Sus padres adoptivos compartieron que cuando tramitaban el pasaporte mexicano de la pequeña, el personal le pidió que mostrara los dedos de la mano derecha para tomar la impresión de las huellas digitales.
Cuando la agente se percató de la condición de la niña expresó apenada: "¡Oh, le falta la mano derecha!, pero Paulina respondió: "No, yo tengo una pequeña mano".
Los Tooley difunden éste y otros testimonios por todo el mundo a través de una cuenta de Facebook llamada “Bringing Paulina Home” (Trayendo a Paulina a casa), en la cual han hecho pública una bitácora que da cuenta de las circunstancias que pasaron desde que inició el procesos de adopción.
En principio la página sirvió también como mecanismo para buscar apoyos económicos para solventar el costo de los trámites, y hoy su finalidad es mostrar la manera en que cambió la vida de Paulina, e invitar a otras familias a que sigan el ejemplo y adopten a un niño de difícil colocación.
En la cuenta es posible seguir paso a paso la integración de la pequeña a su familia adoptiva.
“Bringing Paulina Home” es un interesante y hermoso registro de vida donde se muestra el desarrollo de la risueña chiquilla, quien inició a aprender el idioma inglés, pasando por el spanglish hasta lograr su dominio.
Sus papás y hermanos la motivan para participar en competencias de atletismo, pues aseguran que su herencia genética la hace destacar en esta disciplina, pero apoyada en un solo brazo Paulina ha logrado buenos resultados en natación.
Criar a un hijo con capacidades diferentes es una labor doblemente importante, pero no imposible.
Los Tooley han logrado que su hija sea independiente. La pequeña es capaz de vestirse sola, amarrar las agujetas de su tenis y hacer cualquier actividad cotidiana.
Asiste a la escuela y sus maestros se expresan positivamente de ella, tiene vida social y le gusta el canto.
Junto a los Tooley ha cumplido con el sueño de millones de niños: visitar Disney World.
En Florida, hoy Paulina tiene un futuro promisorio; la niña de la sonrisa de oro desea convertirse en doctora cuando crezca.
En Chihuahua otros niños aún aguardan por el primer sueño: encontrar una familia.
PARA SABER:
144 menores de difícil colocación
136 de 9 a 17 años de edad
66 grupos de hermanos
32 con alguna discapacidad
Un menor puede coincidir en los tres rubros
DESTACADO:
Existen más de 127 solicitudes de adopción tramitadas por parejas que buscan un niño sano, mestizo y menor de 4 años. Es un perfil del que carecen todos los menores que están bajo la tutela del DIF y a la espera de ser adoptados
miércoles, 25 de junio de 2014
Adopciones en Chihuahua de Octubre de 2010 a mayo 2014
De la redacción | 2014-06-25 | 13:12
Chihuahua, Chih.- Con la intervención del DIF Estatal de Chihuahua se han formalizado 189 adopciones en los últimos 4 años, en este mismo periodo de tiempo han sido reintegrados 3 mil 395 menores porque se buscan indudablemente una familia para el niño y no un niño para una familia, informó la Presidenta del DIF Estatal, Bertha Gómez de Duarte.
Explicó que con la reciente legislación en la Ley de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Chihuahua, en el Artículo Cuarto, queda clara la existencia de la Familia de Acogimiento en la que, antes de asumir la tutela del menor, se faculta la búsqueda de una familia alternativa de convivencia para que brinde cuidados integrales, privilegiando siempre el cuidado, protección y seguridad del menor.
La Presidenta Honoraria detalló que de octubre del 2010 a Mayo del 2014 en el estado de Chihuahua han sido formalizadas 189 adopciones entre nacionales e internacionales, de las que, 78 corresponden a niñas y 111 niños, con respecto a las adopciones internacionales mencionó que han sido a matrimonios originarios de España y Estados Unidos.
En referencia a las reintegraciones de menores a sus hogares, expresó que al entrar en vigencia en el estado la figura de la familia de acogimiento, el DIF Estatal de Chihuahua se ha pronunciado a favor de que los niños estén con sus familias, porque indudablemente el amor de un familiar: tíos, padrinos, sobrinos, abuelos, deben ser los indicados para cuidar a un menor que por distintas circunstancias no pueden estar con sus padres.
Dijo que de los menores reintegrados suman 3 mil 395 de octubre del 2010 al mes de mayo del 2014, en ese sentido aclaró que luego de reintegrar a un menor, la Procuraduría de Asistencia Jurídica y Social emprende un seguimiento puntual a los cuidados, atenciones y situación en que se encuentra el menor, privilegiando su bienestar en todo momento.
Es de destacar que la labor que llevan a cabo las trabajadoras sociales de la Procuraduría de Asistencia Jurídica y Social, con el apoyo de psicólogos y otros especialistas busca sensibilizar a los familiares cercanos de la importancia que el menor permanezca en su hogar, con su familia consanguínea para no ser separado de sus familiares.
sábado, 17 de mayo de 2014
La inteligencia y los cuentos de Hadas. Anécdota de Albert Einstein.
Voy a comenzar éste escrito recordando una anécdota vertida por la bibliotecaria norteamericana Virginia Haviland, en el XV Congreso Internacional del IBBY, celebrado en Atenas en 1976: Un día, una madre angustiada se dirige al padre de la Teoría de la Relatividad para pedirle un consejo: ¿Qué debo de leerle a mi hijo para que mejore sus facultades matemáticas y sea un hombre de ciencia? Cuentos, contestó Einstein. Muy bien, dijo la madre. Pero, ¿Qué más? Más cuentos, replicó Einstein. ¿Y después de eso?, insistió la madre. Aún más cuentos, acotó Einstein.
Mem Fox en su libro “Leer como por arte de magia: cómo enseñar a tu hijo a leer en edad preescolar y otros milagros de la lectura en voz alta” cuenta que le sucedió la siguiente anécdota: Le preguntó a Einstein que hacer para que sus hijos fueran más inteligentes y este le respondió: “léales cuentos de hadas”. La Sra. Fox le respondió: “Ya, ¿y qué debo hacer después de haberles leído cuentos de hadas?” Y Einstein le contestó: “Pues léales más cuento de hadas”. Fox salió de estar conversación creyendo que Einstein pensaba que “los cuentos de hadas requieren de una mente atenta a los detalles, muy activa en la resolución de problemas, capaz de viajar por los corredores de la predicción y la búsqueda de los significados”.
Luego de revisar esas dos versiones de la anécdota me doy cuenta de un detalle. No es el qué, sino el cómo lo que afecta esa enorme ventaja de leer con los niños los cuentos de hadas.
¿Jugamos con ellos y los personajes? ¿Retamos la manera en que los vemos? ¿Queremos darles un ejemplo de alguna conducta tal como se dice que fueron creados?
¿O simplemente estamos cumpliendo con la obligación de los 20 minutos que tanto dicen los expertos que deben dedicarse a leer?
Los niños leen en la escuela, platican en casa, Y necesitan tener libros a su alcance en todas partes, ver a los adultos compartirlos y poder ser ellos quienes aumenten esa curiosidad al jugar con los textos.
En Chihuahua hay varios casos de niñas y niños con esa creatividad. Sólo dejaré el más reciente, pues. Como decía la abuela, de muestra basta un botón":
jueves, 8 de mayo de 2014
Madre, Familia y Hogar. [Humberto Maturana]
viernes, 2 de mayo de 2014
La historia de los padres de Johana, Niña adoptada en Chihuahua
A los cuatro meses, en el año 2011, nuevamente se había embarazado, y al tiempo nació Ximena, sin embargo, un aneurisma le impidió salir del hospital, donde después de 10 días de luchar por su vida, murió por una malformación congénita de Polígono de Willis. "A nosotros se nos fue guardando el amor, primero con uno, luego con otra, que se fue acumulando. Luego retomamos la ilusión de tener un hijo del corazón.
Cuando murió la segunda bebé vivimos el duelo, una experiencia muy dura, pero algo que nos ayudó muchísimo fue estar en el grupo de Matrimonios de la Parroquia Asunción de María, durante 3 años, y ahora estamos en la Señora de los Ángeles.
Por medio de la asambleas de matrimonios, el Señor nos levantó de nuevo con una sanación muy profunda... nos sacudió hasta lo último, nos limpió y nos liberó de todo el dolor que veníamos cargando por la pérdida de dos hijos", compartió. Posteriormente, en el año 2012 empezaron con trámites de adopción, siguiendo el proceso reglamentario por cuestiones jurídicas y finalmente fueron llamados a consejo, quienes estudiaron y analizaron el caso del matrimonio, y cuando mostraron la foto de la pequeña, Jeanette supo que era la niña que tanto tiempo había esperado para llamarla hija.
"Dios no se equivoca, fue una bebé tan esperada, tan deseada y ahora tan amada; el día que llegamos con ella se iluminó la casa, la familia, nuestro matrimonio. Caminamos por un camino muy oscuro con la pérdida de nuestros dos primeros hijos, pero se nos acumuló el amor y ahora se lo damos a Johana doble".
Para mí es festejo todos los días al despertar, y lo primero al abrir los ojos al ver a mi hija, es recibir el regalo del primer abrazo de la mañana, es más que lo máximo. Siempre soñé con ser mamá. Jeanette es licenciada en Administración de Empresas, egresada del Tecnológico de Chihuahua, y Francisco es ingeniero civil, sin embargo los dos encaminan su vida laboral hacia la docencia y ahora dedican su tiempo, esfuerzos y alegrías a cuidar a su hija.
"Su sonrisa es el motor de nuestra vida, este es nuestro más grande motivo para seguir luchando, para seguir creyendo en Dios, para seguir en sus caminos, porque esta chiquita es una promesa cumplida de Dios; así lo vemos nosotros y así lo creemos", concluyó.

